La Provincia de Castilla de la Orden de la Merced y las Hermanas Mercedarias de la Caridad –Provincia Centro- crean la Residencia “Madre de la Veracruz” para dar respuesta a una inquietud común: conseguir un recurso a disposición de las instituciones de la Iglesia para atender las necesidades de los religiosos mayores, en el que puedan continuar viviendo su consagración religiosa en un entorno convivencial y a la vez asistencial que permita disfrutar de esta nueva etapa. 

 

Desde el principio este centro residencial nace con la pretensión de dar continuidad a la vida religiosa en comunidad, incorporando los servicios asistenciales y sanitarios necesarios para la atención completa y digna de las personas que en él residan. Muchos de los religiosos y religiosas que van a vivir aquí han entregado su vida en contextos duros y difíciles, sin duda variadísimos, y queremos homenajearles proporcionando un ambiente comunitario fraterno, sencillo, agradable y humano. La prolongación de una comunidad riquísima en sus vivencias pasadas pero también presentes. Una oportunidad única de vivir la intercongregacionalidad también en la debilidad de la edad avanzada pero plena, convencidos -con el apóstol Pablo- de que cuando somos débiles, entonces somos fuertes. Venimos a esta residencia a seguir viviendo nuestra vocación, en fidelidad creativa hasta el final, aportando todo lo que hemos sido y seguimos siendo, agradecidos a Dios porque podemos seguir acompañándonos en variadísima y rica fraternidad.

 

Tanto mercedarios como mercedarias queremos ofrecer a la Fundación Grupo Norte la posibilidad de realizar una gestión integral de esta residencia, en la confianza de que, por su experiencia de trabajo con distintas instituciones religiosas y por su entrega y capacidad profesional, contribuirán a hacer de “Madre de la Veracruz” un hogar acogedor, tanto para residentes como para los trabajadores, y también para quienes nos visiten, desde un espíritu de servicio y cercanía a los que dan sentido a nuestra labor: los residentes.